lunes, 2 de diciembre de 2013

Ganado son cabras y alguna que otra oveja




Este decir según parece era habitual en el juego de cartas. Resultan curiosan las diferencias que se destacan en los ambientes pastoriles entre las cabras y las ovejas. Aunque ambos animales son mamíferos rumiantes herbívoros, de talla similar, con iguales períodos de gestación (150 días), y con pares de cromosomas prácticamente iguales (60 y 54), y en ambos se aprovecha carne, pelo, piel y su leche, para el común de los humanos, aparte de su fisonomía, sólo distinguiría la cabra por su pelo corto y áspero, de la oveja por su cuerpo lanudo.


Sin embargo los pastores conocen que las cabras tienen glándulas odoríferas en sus genitales, que segregan olores para informar al macho cuando está en época de celo, mientras que las ovejas tiene glándulas interdigitales, entre los dedos inmediatamente por encima de las pezuñas, que segregan un líquido para marcar su territorio. Una es de la especie Caprina y la otra Ovina.


Es probable que de esta apreciación se determinara el distinto comportamiento animal, de donde la cabra biológicamente manifiesta su celo ejerciendo la atracción del macho por el olor desprendido, en cierta manera alardeando de su situación. Al igual que aquél que canta la victoria en el "envite" antes de levantarse todas las cartas.


Y al otro lado, la oveja que más que la atracción del carnero, se preocupa por marcar su territorio para no tener competencia, para que su espacio sea respetado por otras de su especie, como quien quiere conservar la ventaja hasta el último momento. Es una contra todas las del rebaño.


Pudiera ser también, que la intencionalidad del decir sea que en el ganado pueden haber muchas cabras, entendido como muchos triunfos vistos representado por las cabras, pero que una sola carta por descubrir, una sola oveja en el mismo por destapar, pueda ser la que de el triunfo final en la partida.

Se entendería así en el ya mencionado juego del "envite", donde hay dos equipos formados cada uno por varios jugadores, que van levantando sus cartas, y que puede hacer caer en el error a uno de los equipos que ya tiene la partida ganada, si bien queda una sola carta del equipo contrario por levantar, que es esa otra oveja del ganado, que al levantarse daría el triunfo al contrario.


Se trasladó este decir a la vida cotidiana y se aplicaba cuando alguien cantaba la victoria antes de tiempo en cualquier faceta o actividad e la vida, con el fin educativo que no hay que pararse y seguir hasta el final, pues unas son batallas y lo importante es la guerra. Sustituía a los parecidos castellanos "Mientras hay cartas, hay juego", o ese otro más generalista que reza "No cantes gloria hasta el fin de la victoria".


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