jueves, 13 de febrero de 2014

¡La perica en puertas!




En contadas ocasiones todavía se escucha esta vieja expresión que nació del juego del Envite, exclamación manifestando que algo desconocido va a suceder. Tiene como ya hemos dicho su origen en el juego del Envite, de cuando uno de los mandadores de los dos equipos ordena a uno de sus jugadores a poner en la mesa la Sota de Oros, llamada por su hermosura "Perica".


El otro mandador con esta jugada advierte en ese instante que el contrario está preparando una jugada, pues sabe que La Perica es uno de los triunfos intermedios a la que sólo gana el Caballo y Tres de Bastos, y dependiendo del número de jugadores, el Cinco y As de Oros. Adivina que con esta jugada está tratando de obligarle a sacar alguno de sus triunfos que le pueda ganar y que le supone, tratando de garantizar así su victoria con el triunfo que aún guarda.


Sabe como con el decir, que al salir La Perica, el desconocido desenlace está por suceder de un momento a otro. La incertidumbre del desenlace en la vida misma lo describe Pancho Guerra en Las Memorias de Pepe Monagas, al narrar la odisea de Chanillo cuando se le ocurre satisfacer el antojo de su mujer Epifanía, en avanzado embarazo, para darle un paseo en la mula por los caminos de Tunte, la tierra del autor.


«Y aquí tiene usted a mi padre metido en lo que él llamaba después, cuando relataba el percance, "el compromiso más imperante de mi vida". Cogió el atracón a los viajeros en medio de un claro, sin un alma a la vista. Había remontado el sol, ese sol de horno que receba por julio el hondón de Tunte, sacándole a sus bravas laderas, a sus mesas y a sus barrancos caldas y soflamas de infierno. Sudaba mi madre, sudaba mi padre -derritiéndose cada cual por lo suyo, aparte el abacorante costal del verano- y sudaba la mula, aunque ésta bien ajena a aquella "perica en puerta" que sustentaba, y que de pronto había hecho del mundo todo -de Gran Canaria, de las siete islas, de España y de Cuba- dos gordos e imposibles nudos».


Ya incluye el propio autor en su léxico el significado de la expresión «"LA PERICA EN PUERTA", dice el insular ante la aparición imprevista de algo molesto, un "inglés", por ejemplo». Añade también «PERICA.- La "sota de oros" en el envite. Es el naipe más risueño del divertido juego. Si está bien situada da que hacer lo suyo. De ahí el dicho: "La perica en puertas" y "Tres, caballo y perica"».


Esta última expresión cuando se mencionan las tres cartas, es usada también para manifestar que se tienen todos los triunfos, y en sentido figurado es otro decir que es mencionado con satisfacción cuando se está a punto de ganar algo con total seguridad.


Pero el recurso a "La Perica", aún siendo el Envite un juego preferentemente practicado por hombres, su seña era un lenguaje al uso en los enamoramientos. En el juego, cuando algún jugador lleva "La Perica" y tiene que comunicárselo a su mandador, con la debida precaución para que no sea advertido por el contrincante, picará un ojo.

Conocido que era por las mujeres, aquellas que eran pretendidas por algún galán, ella mostraba su conformidad picando o guiñando el ojo, de donde el galán ya entendía que la galana le había "picado La Perica" iniciándose así el juego del enamoramiento recíproco, cuyo desenlace final estaría por ver. 

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